dijous, 20 de setembre de 2012

El genocidio de Paracuellos de Jarama

 


cementerio de paracuellos del jarama

El pasado martes fallecía en Madrid Santiago Carrillo Solares, a la edad de 97 años, Carrillo fue una de las figuras claves en el comunismo español desde la Segunda República Española hasta el final de la Transición. Fue secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 1960 hasta 1982. Combatió en la Guerra Civil Española y fue figura relevante de la oposición al franquismo y de la Transición Española.

La sublevación militar del 18 de julio sorprende a Santiago Carrillo en París. Regresa inmediatamente a España cruzando la frontera por Irún y, ya en San Sebastián, se incorpora al ejército republicano, participa en el asalto a un hotel ocupado por rebeldes y sale con una columna dirección a Aguilar de Campo con la intención de avanzar hacia Madrid. Sin conseguir su objetivo, combate varias semanas en los montes de Ubide (cerca de Bilbao), regresa nuevamente a Francia para entrar por la frontera catalana y así regresar a Madrid donde, con el grado de capitán, lucha en el frente de la sierra.

Tras estas primeras semanas de guerra, habiendo sido interrumpido el proceso de unificación de las juventudes comunistas y socialistas, los dirigentes de ambas organizaciones se reagrupan. Se abandona la idea de convocar un congreso y el 20 de septiembre se nombra una ejecutiva formada por siete socialistas y siete comunistas, con Santiago Carrillo a la cabeza como Secretario General. Desde estos primeros momentos, las Juventudes Socialistas Unificadas se muestran especialmente activas estando presentes en todas las unidades y en todos los frentes, numerosos jóvenes se encuadran en sus filas para luchar contra la sublevación.

Después de su muerte los medios de comunicación han resaltado su figura como clave en la lucha contra el franquismo y la Transición, pero todos o casi todos han pasado muy de puntitas sobre los hechos acaecidos en Madrid los primeros días de noviembre de 1936 en el que Carrillo tuvo mucho que ver.

Cuando uno está en un campo de batalla y en pleno combate mata a una, cincuenta o cien personas esto es desgraciadamente las consecuencias de la guerra, pero cuando uno ordena fusilar a miles de personas inocentes que previamente se encarcelaron en las cárceles madrileñas La Modelo, San Antón, Porlier y Ventas por no pensar como ellos o por el mero hecho de ser religiosos, esto es ser un asesino se mire por donde se mire o se diga lo que se diga. Con lo cual Santiago Carrillo Solares ha sido para mí y seguirá siendo un criminal de guerra, como también lo fue por el mismo motivo Francisco Franco Bahamonde, entre otros.

Ayer leía en la prensa que el grupo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el ayuntamiento de Madrid presentará una iniciativa para que la capital reconozca la figura de Santiago Carrillo "con una calle o algún espacio importante de la ciudad". Creo que quizás antes deberían de mandar un Recordatorio de su muerte a los miles de familiares de los inocentes que descansan en Paracuellos de Jarama, tal vez lo agradecerian más.