dijous, 16 d’agost de 2012

Una celda es como una habitación de hotel de lujo




celda de prisión

Según unas declaraciones de unos funcionarios de prisiones en la cadena de radio Cope, la huelga de hambre a la que supuestamente se han adherido decenas de presos etarras en solidaridad con el que fuera carcelero de otro funcionario Ortega Lara, lleva a poner un poco de luz sobre cómo transcurre su vida en las cárceles españolas.

Los etarras encarcelados y su entorno vienen pidiendo en los últimos días, la excarcelación “por razones humanitarias”, Josu Uribecherberría. Al parecer, el etarra sufre un cáncer de riñón, un cáncer sobre el que tendrán que informar, además de los forenses, el equipo médico de la prisión en la que el etarra estaba recluido antes de ser derivado a un hospital de San Sebastián. Tendrán que presentar un informe que, según fuentes cercanas a ellos, están realizando con extremo cuidado y sometido a fuertes presiones externas.

Uribecheberría recibe, en la prisión, un trato mucho más humanitario del que él y sus compinches le dieron a Ortega Lara. “Cualquier celda, no solo en España, sino incluso cualquier celda de cualquier cárcel cubana, es como una habitación en un hotel de lujo si lo comparamos con el zulo en el que los etarras encerraron a Ortega Lara”, según comentaron los funcionarios.

Estos explican que “el espacio está establecido por ley. En una celda hay cabida para dos literas, con pasillo de un metro, armario de obra de otro metro y pico y separado por un tabique, el baño, con lavabo y váter” explican.

Los presos, también los terroristas, no pueden tener, oficialmente, teléfonos móviles ni conexión a Internet, aunque “a veces, les pasan ilegalmente teléfonos con la batería a tope, que ellos utilizan hasta que se descargan. Por eso, la comunicación, la hacen sobre todo por sms. Sí pueden tener ordenadores, y de vez en cuando, consiguen hacerse con algún MODEM también de manera ilegal, valiéndose de que aunque se cuenta con inhibidores en las prisiones, no funcionan siempre, sino con barridos aleatorios”.

Referente al estado físico y en el ánimo de los etarras, la presunta huelga de hambre, “no se les nota en absoluto. Es más, en los economatos de las prisiones en las que presuntamente estarían haciendo esa huelga, han aumentado de manera sospechosa, en estos últimos días, las ventas de conservas y embutidos. Naturalmente, no las compran los falsos huelguistas, sino que se las encargan a presos comunes con los que después se ve que hacen más contacto del habitual”. “Nosotros – prosiguieron – hemos tenido muchos presos en huelga de hambre y cuando llevan 50 ó 60 días, están para el arrastre, hechos polvo, sin poder moverse de la cama. Nunca hemos visto a un etarra así”.

Muchos nos preguntamos si un enfermo de cáncer puede ser tratado en prisión. “Hay muchos presos enfermos de cáncer en las cárceles españolas y que son magníficamente tratados por los equipos médicos de la prisión. La excarcelación no es algo habitual en los presos comunes, es algo de lo que se benefician, sobre todo, los etarras”. Sobre los cuidados médicos que reciben los enfermos en la prisión, nos comentan que “tienen un botón de llamada. Si lo pulsan el equipo médico acude al instante. Los propios compañeros de celda pueden dar aviso y en unos minutos están siendo atendidos, de manera mucho más rápida que si estuvieran en sus casas, porque en casa, entre que se llama a urgencias y llega la ambulancia transcurre mucho más tiempo”.