dilluns, 14 de maig de 2012

Un portátil en desuso una sonrisa para un niño



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El ingeniero de telecomunicaciones de Villafranca del Penedès (Barcelona), Jordi Ros, ha creado y expandido por todo el mundo la red social Labdoo, ideada para reutilizar los ordenadores portátiles en desuso y llevarlos a escuelas con niños pobres tras incorporarles un programa libre y un software educativo.

Ros, de 36 años, ha pasado 12 en EEUU e ideó Labdoo (acrónimo en inglés de Laboratory for Edoocation) en el año 2010 en la Universidad de California. Desde entonces, la red, accesible en Labdoo ya ha conseguido repartir 121 ordenadores y tiene otros 551 en lista de espera para llevarlos a 27 escuelas de todo el mundo.

El ingeniero explicó que la novedad de su ONG virtual, que ya cuenta con 18 "hubs" o centros de donación en todo el mundo y no tiene ánimo de lucro, es que no tiene coste alguno, ni económico ni ambiental, y por lo tanto no necesita ninguna inversión.

"La distancia entre un ordenador portátil y un niño es de cuatro unidades de trabajo voluntario: donar, reparar, almacenar y enviar", según Ros, que argumenta que cada año en los países ricos se compran 200 millones de ordenadores portátiles "que sustituimos cada tres o cuatro años porque salen otros con más prestaciones".

Mientras desdeñamos portátiles que aún funcionan perfectamente, "la mayoría de los niños de las regiones más pobres del mundo continúan sin acceso a la educación", denunció el ingeniero.

Para paliar la fractura digital entre el primer y el tercer mundo, Jordi Ros ideó el portal Labdoo y con él utilizar la red social para que puedan ser donados estos portátiles usados.

En apenas dos años, Labdoo cuenta actualmente con 18 centros de donación, o 'hubs', donde los portátiles son saneados y cargados con los programas gratuitos GNU/Linux y Ubuntu, además de otras aplicaciones educativas.

Para llevar los portátiles reparados y cargados a las escuelas necesitadas, Labdoo busca viajeros voluntarios -los denominan 'dootrips'- que tengan un hueco en su equipaje para llevar uno o dos portátiles.

"Para ser eficientes, no generar gasto económico ni medioambiental, los portátiles son llevados a su destino aprovechando las vacaciones o los viajes de negocio de voluntarios que comunican sus rutas en la red social", explicó Jordi Ros.