divendres, 14 de setembre de 2012

Matarme ya

 


fernández lara en libertad

Matarme ya, no me hagáis sufrir más porque este gobierno no cederá a vuestro chantaje, estas espeluznantes palabras el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara -foto- las repitió ciento de veces a su carcelero Josu Uribetxebarria Bolinaga, y así las recordaba el 1 de julio de 1997 con lagrimas en los ojos y con un hilillo de voz en el despacho del Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Inchaurrondo tras permanecer 532 días secuestrado (17 enero de 1996-1de julio de 1997) en un inmundo agujero, y liberado casualmente ya que al ser detenidas estas ratas se negaron en decir donde lo tenían encerrado, y gracias a la astucia de un agente de la Benemérita quedó en libertad, de lo contrario allí hubiese muerto.

Qué razón tenía Ortega Lara al decir que el Gobierno de José Mª Aznar, Partido Popular (PP) no cedería al chantaje de los terroristas que quería presionar al gobierno español para que comenzase inmediatamente un acercamiento o un traslado de los presos etarras a las cárceles del País Vasco, como unos días después tampoco cedió al ultimátum de cuarenta y ocho horas que los etarras dieron para liberar al edil de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco, -este secuestro se produjo por represalia por la liberación de Ortega Lara- al final al no ceder el Gobierno, el 13 de julio lo asesinaron con dos tiros en la cabeza.

Bolinaga tiene una condena de 32 años de prisión por el secuestro de Ortega Lara y otras condenas que suman 178 años por el asesinato de tres guardias civiles entre 1983 y 1987.

En junio de 2005, Bolinaga es operado de un tumor cancerígeno en un riñón y es trasladado al centro penitenciario de Nanclares de Oca (Álava) y, tras el tratamiento adecuado y habiendo superado la enfermedad, según informes clínicos, es devuelto en noviembre de 2009 al centro penitenciario de León.

Siete años después, en el pasado mes de julio, en el hospital de referencia de la cárcel de León se le detecta otro tumor, con derivaciones metásticas en el cerebro.

A partir de aquí y habiendo iniciado el preso una huelga de hambre las Instituciones Penitenciarias amparándose con el Reglamento Penitenciario y en su artículo 104.4 que dice textualmente: Los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad, le concede el tercer grado con lo cual se le debe conceder la libertad condicional. Si leemos este párrafo detenidamente podemos observar que dice PODRÁN, no dice DEBERÁN, con lo cual para mi modesta opinión esto ha sido una metedura de pata o miedo del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

En este mismo instante hubo todo tipo de reacciones a favor y en contra de ello, incluso la Fiscalía de la Audiencia Nacional presentó un recurso a la libertad condicional, y el pasado martes hubo una votación que se resolvió a favor de la excarcelación con los votos del presidente de la sala, Fernando Grande-Marlaska, y los jueces Javier Martínez Lázaro, Ramón Sáez Valcárcel y Alfonso Guevara. El único voto en contra fue, precisamente, del que iba a ser el ponente de la resolución judicial, Nicolás Poveda Peña.

Esto provocó la indignación de las víctimas del terrorismo y de millones de españoles hasta el punto que dos víctimas de este asesino tuvieron que ser ingresadas en un hospital, mientras Bolinaga daba las gracias a Euskal Herria (que significa país del euskera) y estoy convencido que más de una rata de ETA lo celebró en una tasca vasca con pinchos y vino.

Si entonces Aznar no claudico, ¿Cómo es posible que desde entonces hasta la fecha estas ratas asesinas hayan recibido tantos beneficios penitenciarios? ¿Qué nos ocultan el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Gobierno del PP?