dijous, 23 de juny del 2011

¿Cómo se alimenta la xenofobia?

  inmigrantes

Cualquier persona sea de la nacionalidad que sea, mientras se comporte como un ciudadano más tiene derecho a un trabajo digno, sanidad, colegios para sus hijos etc. A partir de aquí no deberían tener más privilegios que los españoles u otros colectivos en igualdad de condiciones.´

Los inmigrantes son el 16% de la población de Cataluña, y recibieron casi cinco veces más de ayudas al alquiler que los catalanes. ¿Dónde está la política pedagógica que explique esta confusa situación?

Es cierto que está muy mitificado el hecho de que los extranjeros tienen ventajas sobre los españoles. Este es un argumento muy utilizado desde una perspectiva xenófoba. No obstante, hay que prestar atención porque hechos como el que protagonizan estas ayudas no hacen más que alimentar estos comentarios.

Esta ayuda otorgada en la época de que el Tripartito -Partit dels Sosialistes de Catalunya (PSC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV)- gobernaba en la Generalitat de Catalunya y censurada ahora por el Gobierno de Convergència i Unió (CiU), otorgó 500 ayudas de entre 1.500 a 3.000 euros. 385 de estas ayudas (el 77%) fueron a parar a manos de inmigrantes y 115 (el 33%) a manos de autóctonos. Pero no sólo eso, de las 385 ayudas otorgadas a ciudadanos extranjeros nada menos que 311 eran de origen árabe, es decir el 62,2%, mientras que 74 llegaron a manos de inmigrantes de origen latinoamericano, de la Europa del Este, de África y unos pocos de la UE.

Debería existir una política pedagógica destinada a explicar hechos o situaciones conflictivas. En este caso cabría explicar cómo se rige el sistema de ayudas y cómo está planteado. Hay que tener en cuenta de que estamos hablando del 77% de ayudas otorgadas a un colectivo, el de los extranjeros, que suma el 16% de la población de Cataluña. Un porcentaje lógico sería incluso que representaran el 32% de las ayudas debido a que llegan en condiciones más desfavorables, pero la diferencia es casi cinco veces más.

Además, el problema de la vivienda afecta y mucho a la sociedad en general y a los jóvenes en mayor medida, por ello se trata de un tema espinoso donde confluyen muchas notas emocionales que la política debería paliar a través de una buena comunicación que justificara circunstancias a veces difíciles de entender.