dilluns, 16 febrer de 2009

La cocaína, enemiga de la erección

  nunca mezcles el alcohol con drogas

Consumen cocaína creyendo que así potenciarán y prolongarán su deseo sexual, pero no son conscientes de las secuelas. Porque esta sustancia, a pesar de contar con un efecto euforizante, provoca serias disfunciones en la cama. Así lo corrobora un estudio elaborado en la Universidad de Granada, que ha analizado la relación entre el consumo de drogas y el funcionamiento sexual. Según se desprende del trabajo, el 72 por ciento de los hombres drogodependientes analizados reconoce haber consumido drogas para ser capaces de «cumplir» bajo las sábanas, y la mayoría de ellos (58 por ciento) se decanta por la cocaína.

El investigador Pablo Vallejo, autor del trabajo, explica que, a corto plazo, poco consumo a dosis bajas tienen efectos placenteros, «pero estas condiciones son difíciles de mantener, ya que, debido a la habituación y a la dependencia, tenderían a aumentar las dosis y el tiempo de consumo, perjudicando así la función sexual». Y afecta tengas la edad que tengas y seas de la condición que seas. «Individuos con profesiones ilustres, estudiantes, gente que está en la calle...

El estudio se ha elaborado bajo un perfil amplio de individuos, de 17 a 63 años». No obstante, tanto ensuciar el fracaso en la cama, «hace que se acostumbren y que no practiquen sexo, lo que genera, además del daño físico, un grave problema psicológico», añade Vallejo. Pero la cocaína no es la única que repercute negativamente en el buen rendimiento del miembro. Son conocidos los efectos perjudiciales de la llamada «píldora del amor» o MDMA, de la familia de las anfetaminas. Da lugar al «cristal dick», o pene de cristal, es decir, «no hay forma de que penetre», explica Vallejo.

Otro de los grandes enemigos es el alcohol. Con frecuencia, la combinación con la cocaína desinhibe y, a la vez, dificulta el contacto social. Aunque en principio sirve de ayuda a las personas tímidas y retraídas, tornándolas más abiertas y conversadoras, al final las lesiones son nocivas y acaban en depresiones profundas, dolencias digestivas y secuelas neurológicas.

Ellos eligen la botella y el polvo blanco casi en la misma proporción (43 y 37 por ciento, respectivamente) para «soltarse», mientras que ellas se decantan por la copa ( con un 72 por ciento). El individuo puede ser más activo y proclive «al flirteo» o a mantener actitudes más seductoras, como mayores risas, caricias, etc., ya que el alcohol eleva los niveles de testosterona y hace que las reacciones corporales sean más intensas, pero su exceso retarda el proceso de excitación, ocasiona pérdidas de coordinación y bloquea la respuesta sexual.