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dimecres, 5 d’octubre del 2011

Antoni Gaudí, presente en el Vaticano

  antoni gaudi, camino del vaticano

Se están ultimando los detalles para dar a conocer al Vaticano la obra del gran creador Antoni Gaudí, que cuenta con un reconocido valor artístico y un innegable sello cristiano que se sintetiza en su gran obra: la Sagrada Familia. A partir de la exposición ‘Gaudí y la Sagrada Familia de Barcelona. Arte, ciencia y espiritualidad’, prevista inicialmente para la pasada primavera, el Braccio de Carlo Magno de la Ciudad del Vaticano mostrará la relación entre el arte, la arquitectura y la trascendencia de la mano de Antoni Gaudí.

La exposición, promovida por la Fundación Sagrada Familia, la Fundación Joan Maragall y Acción Cultural Española, se podrá visitar –con entrada gratuita- del 24 de noviembre de 2011 al 15 de enero de 2012, está comisariada por Daniel Giralt-Miracle. Paralelamente, y como también estaba previsto inicialmente, se celebrarán en Roma una serie de actividades institucionales y académicas para dar a conocer diversos aspectos de la cultura y la iglesia catalanas.

La muestra, que se realiza a propuesta y bajo los auspicios del Pontificio Consejo para la Cultura, se planteará en seis capítulos: Gaudí y la Sagrada Familia; Arte. Otros edificios de Gaudí; Ciencia. Tecnología en la Sagrada Familia, Espiritualidad; y La Sagrada Familia hoy. A través de este recorrido, que ocupará una superficie de unos 800 metros cuadrados, se situará histórica y artísticamente la figura de Antoni Gaudí y su obra, especialmente la de la Sagrada Familia, de la cual se analizarán tanto sus aspectos técnicos como artísticos y el mensaje religioso que contiene. Entre los objetos que se podrán ver se encuentran maquetas de la época de Gaudí, planos, muebles y objetos litúrgicos diseñados por el propio arquitecto procedentes de las colecciones del Museo de la Sagrada Familia, además de fotografías y audiovisuales.

La finalización de las naves de la Sagrada Familia permitió que el templo fuera dedicado y, por tanto, que se abriera al culto. El Consejo Pontificio de la Cultura del Vaticano consideró que esto ofrecía una excelente oportunidad para dar a conocer al mundo, desde la propia Ciudad del Vaticano, este edificio proyectado e iniciado por el arquitecto Antoni Gaudí, que el 7 de noviembre de 2010 Benedicto XVI declaró Basílica Menor.

El que nació en la segunda mitad del siglo XIX como un templo expiatorio, impulsado por un grupo de católicos que querían dotar a la ciudad de Barcelona de una “catedral nueva”, ha logrado superar muchas vicisitudes, e incluso algunas predicciones que hacían creer que no se terminaría nunca. Y es que en estos momentos ya se entrevé su conclusión en un futuro no muy lejano, porque no hay que olvidar que la hoy ya Basílica es aún un edificio en construcción.

Así pues, con esta exposición se quiere dar cuenta de la historia del templo, desde sus orígenes hasta el acto de su dedicación, y explicar las próximas etapas, que han de culminar con la finalización de las obras.

Como no se puede explicar la Sagrada Familia sin profundizar en la persona que la conceptualizó, su idiosincrasia y el conjunto de su obra, la muestra presentará también la figura de Antoni Gaudí y los principales edificios que proyectó a lo largo de su vida.

Entre las actividades organizadas en Roma durante las fechas de la exposición destacan la sesión académica que se celebrará el martes 12 de diciembre en el MAXXI (Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo) y que se titula Arquitectura: símbolo y sagrado. Un siglo después de Gaudí. Correrá a cargo de Mons. Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura.

Finalmente, y como clausura de los actos y de la exposición, la Escolania de Montserrat ofrecerá un concierto en la iglesia de Santa Maria in Trastevere el viernes 13 de enero de 2012. Sin duda, esta presencia catalana en el Vaticano dará a conocer Cataluña y el papel que juega el cristianismo.

dimecres, 15 de desembre del 2010

Don Justo: vivir para una 'catedral' (y 2)

  catedral de mejorada del campo (madrid)

Bastaría que la mirada quedase presa de estas anécdotas para atribuirle a la catedral de Justo un carácter kitsch del que carece por completo. La impresión es que, por el contrario, su arquitecto ha conseguido lo más difícil: materializar el espíritu, o espiritualizar la materia, y con lo más pobre y cotidiano entonar un canto al Creador.

La piedras desechadas por los constructores han sido transformadas en piedra angular. Desde el principio, Justo explicita que su motivación es religiosa; la catedral está dedicada a la Virgen del Pilar. El baptisterio, el altar mayor, la cripta... El lenguaje arquitectónico de la catedral engarza en todo momento con el tradicional de la Iglesia Católica.

Tal vez por esto, alguna gente le sigue negando el pan y la sal y se empeña en decir que don Justo es un loco, el loco de la catedral. No saben que los locos pueden producir ruido, pero no crear belleza.

Una prueba más de que lo Alto reverbera entre estas piedras es la reacción de los visitantes. A veces algún viajero se le acerca para decirle: “Había perdido la fe, pero viendo este templo sólo puedo pensar que algo así no puede hacerse sin la mano de Dios”. No sería la primera vez que algún turista, contemplando la catedral, se echa a llorar.

Ante estos comentarios, Justo –enjuto, fibroso y acechante– unas veces ríe y otras calla y, ante los visitantes, se le adivina una pizca de más que legítimo orgullo. Pero no se explaya demasiado; el tiempo apremia. Aun así, es inevitable ceder a la tentación de interrumpirle una vez más para preguntarle: pero oiga, ¿cómo ha levantado todo esto usted solo?: “Mi madre me educó muy bien y yo trabajo con ansias por amor al Señor”. No conviene incordiar más; es verdad, queda mucha faena por hacer.

dimarts, 14 de desembre del 2010

Don Justo: vivir para una 'catedral' (1)

  justo gallego martínez, constructor de un templo en mejorada del campo (madrid)

Hace tiempo que Mejorada del Campo dejó de ser un pequeño pueblo de agricultores para convertirse en una más de las muchas ciudades dormitorio que rodean Madrid.

El manto del progreso ha cubierto –con su inevitable cuota de vulgaridad estética– la práctica totalidad de este municipio de 22.000 habitantes. Pero en pleno centro de Mejorada hay 8.000 metros cuadrados que transportan a todo el que los visita a otro tiempo y lugar: el templo que don Justo Gallego Martínez construye desde 1961, vea aquí su gran obra.

Son 49 años que no han pasado en balde: la cúpula de 22 metros de diámetro y 36 de altura, las tres naves de 20 metros de anchura y 50 de longitud, las torres de cinco metros de diámetro que rodean todo el edificio, o la inmensa cripta subterránea, que abarca todo el subsuelo del edificio; éste el testimonio –mudo pero como pocos elocuente– de que Justo, en medio siglo, no ha perdido un minuto de trabajo.

Pero ni los fríos datos numéricos, ni siquiera las fotos, son capaces de transmitir toda la majestuosidad del edificio. Y de su belleza, porque la catedral (así es conocida por todo el mundo) no sólo es grande, sino que también es bella. La vertical amplitud del edificio, junto con las vidrieras del coro, que inundan el interior con una luminosidad dorada y rojiza, transmutan en gracia y ligereza las cientos de toneladas de ladrillo.

Pero todavía queda mucho para acabar. Los torreones están a medio levantar, y la cúpula aún no ha sido cubierta de teja; sus hierros circulares atravesados por el viento recuerdan a las costillas boca arriba de una ballena.

Los expertos en arquitectura se quedan asombrados ante el edificio; los problemas de estructura han sido resueltos de un modo tan heterodoxo como firme y sólido. Y dentro del templo, aquí y allá, en cuidado desorden, se acumulan los sacos de cemento, los botes de pintura, las mesas hechas de cuatro tablones para continuar cortando o soldando algo. Trabajo, trabajo y más trabajo. Una belleza –la del templo– que, paradójicamente, por su inacabada imperfección, se hace más presente, quizá porque así, con todo a medio hacer, se da pie a que la imaginación vuele para ayudar a Justo a finalizar su tarea. Otra paradoja: el salto de la parte al todo, de la materia a la idea, se produce gracias a la pobreza de los materiales empleados: los ladrillos provienen de una fábrica cercana que previamente, por defectuosos, han sido desechados; en las columnas se perciben las huellas de los bidones de gasolina empleados como molde. Lo mismo sucede con los pilares, fundidos nada menos que con botes de Cola Cao.